Tarea pendiente del país este tema, que encuentra escollos diversos al momento del debate porque, en la mayoría de los casos, se toma como bandera ideológica y se utiliza para separar la sociedad entre "conservadores" y "liberales" que, en mi opinión es su principal barrera.
Con la reciente revelación de una encuesta sobre sexualidad, algunos aprovechan para culpar a los prejuicios y tabúes como causantes de los embarazos precoces y el contagio del VIH/SIDA. Sin embargo, si nos ponemos a observar la conducta de los afectados y a pensar acerca de las causas que llevaron a las víctimas a sufrir las consecuencias de sus actos,nos damos cuenta que la mayoría de las veces tales prejuicios y tabúes están ausentes en la conciencia y la personalidad de los afectados.
Por años he observado y conversado con jóvenes que han sufrido las secuelas del embarazo precoz, tanto hombres como mujeres, y con otros que han caído en las garras del abuso de las drogas y las enfermedades de transmisión sexual (ETS), incluido el SIDA. En la mayoría encuentro una constante: son personas con una base endeble de principios y valores, cuadro de rechazo y desamor entre familiares y personas del entorno cercano y hogares desintegrados. De prejuicios y tabúes, en el campo sexual, casi no percibo este elemento; mas bien lo consideran como algo normal en sus vidas y, desde su punto de vista, la práctica coital es buena y placentera.
En mi opinión, enfocarse solo en combatir prejuicios y tabúes, sin contemplar el aspecto espiritual y la mentalidad de la población, es el camino equivocado. De hecho, ninguna encuesta que conozca entra a preguntar sobre estos temas y sobre los valores y los principios morales que la sociedad tiene por buenos, por lo que no sabemos, al menos desde el punto de vista científico de esas encuestas públicas, cuál es la base y la mentalidad moral de las personas que dicen tener relaciones sexuales a temprana edad.
Algunas de las cosas que he observado de los embarazos precoces, entre las mujeres, son las siguientes: por lo general el causante es mayor que ellas en edad; los embarazos se producen entre niñas con poca instrucción escolar (primaria) y, también, entre adolescentes con más escolaridad (secundaria); los jóvenes que embarazan a las chicas tienen pobre rendimiento académico o han dejado la escuela, o practican ciertos vicios como libar licor, fumar o consumir drogas, y su porcentaje es menor que el de los adultos que preñan a las muchachas; y una variante concomitante para ambos sexos: la promiscuidad sexual.
Si no abordamos el tema con seriedad y tolerancia hacia el resto de los actores sociales que pueden contribuir a frenar el aumento del problema, poco o nada lograremos. Más que enfrentar a partidarios de la castidad y del condón, a "conservadores" y "liberales", o a los de ética y moral "medioeval" con los "modernos," debemos prestar atención a la mentalidad que prevalece entre las víctimas y a las causas que le llevan a practicar ciertos hábitos de vida riesgosos.
Cuando de embarazos precoces y educación sexual se trata, el prejuicio lo veo más entre los teóricos que entre los practicantes de la sexualidad, principalmente entre quienes rechazan la abstención, la castidad y la fidelidad como elementos importantes para prevenir los embarazos tempranos y el contagio por las ETS.
Blog dedicado a comentar y analizar temas de actualidad social, espiritualidad y humanidad.
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miércoles, 22 de septiembre de 2010
miércoles, 15 de septiembre de 2010
Recorte presupuestario
Las noticias sobre recortes presupuestarios a las entidades del estado no son muy halagüeñas. Mientras el gobierno anuncia portentosas obras mega millonarias, las escuelas y universidades reciben drásticos recortes en sus presupuestos.
Es inconcebible que un gobernante que fundamentó su campaña condenando el gasto millonario del gobierno anterior y juró y perjuró que invertiría en salud y educación, como prioridad, ahora recorte sin asco el presupuesto de las escuelas y las universidades públicas. Sabemos que los políticos de nuestro patio prometen más de lo que cumplen, pero nunca antes había visto tal danza de millones en concreto, hierro y vidrio, en detrimento de la educación.
Sin empacho se recorta entre 30 y 50 por ciento del presupuesto educativo, Ministerio de Educación y universidades, mientras se insiste en una torre de vidrio, con forma de tuza, de más de 200 millones de dólares y en la compra de los corredores Norte y Sur, por más de mil millones de dólares. Una torre de 70 pisos innecesaria, en un tramo de la Avenida Balboa, que debe preservarse como muestra de su conjunto arquitectónico original, después de la devastación que se hizo a hierro y concreto, y un par de autopistas en estado cuestionable, por las que ya el país ha pagado cientos de millones en dinero, en tierras y en concesiones de relleno del lecho marino que han causado un grave daño a sistema ecológico costero.
Pareciera que más importante es el negocio oficial de bienes raíces, que la educación de más de medio millón de estudiantes que asisten a las escuelas y las universidades estatales. Mientras en la tuza de vidrio multimillonaria los funcionarios y los privilegiados que ocupen sus oficinas, verán el azul del mar todos los días, en un ambiente acondicionado, los alumnos de los centros de estudios básico, medio y superior, tendrán que soportar el calor, las goteras, los sanitarios dañados y los tableros viejos. Aquí, en este ambiente, la única educación liberadora será la habilidad de lanzarse a diputado o pelechar del estado como político profesional o funcionario baila la vara que está un ratito con el gobierno y otro con la oposición, saltando de partido en partido.
Si este recorte drástico se produce ahora que hay millones, cómo será cuando tengamos que pagar la deuda que nos dejará la Tuza Financiera, los corredores Norte y Sur, el nuevo Complejo del Seguro Social, la carretera costanera del Atlántico, el metro y quién sabe otra cosa que se les ocurra en el camino de locura que llevan.
Es inconcebible que un gobernante que fundamentó su campaña condenando el gasto millonario del gobierno anterior y juró y perjuró que invertiría en salud y educación, como prioridad, ahora recorte sin asco el presupuesto de las escuelas y las universidades públicas. Sabemos que los políticos de nuestro patio prometen más de lo que cumplen, pero nunca antes había visto tal danza de millones en concreto, hierro y vidrio, en detrimento de la educación.
Sin empacho se recorta entre 30 y 50 por ciento del presupuesto educativo, Ministerio de Educación y universidades, mientras se insiste en una torre de vidrio, con forma de tuza, de más de 200 millones de dólares y en la compra de los corredores Norte y Sur, por más de mil millones de dólares. Una torre de 70 pisos innecesaria, en un tramo de la Avenida Balboa, que debe preservarse como muestra de su conjunto arquitectónico original, después de la devastación que se hizo a hierro y concreto, y un par de autopistas en estado cuestionable, por las que ya el país ha pagado cientos de millones en dinero, en tierras y en concesiones de relleno del lecho marino que han causado un grave daño a sistema ecológico costero.
Pareciera que más importante es el negocio oficial de bienes raíces, que la educación de más de medio millón de estudiantes que asisten a las escuelas y las universidades estatales. Mientras en la tuza de vidrio multimillonaria los funcionarios y los privilegiados que ocupen sus oficinas, verán el azul del mar todos los días, en un ambiente acondicionado, los alumnos de los centros de estudios básico, medio y superior, tendrán que soportar el calor, las goteras, los sanitarios dañados y los tableros viejos. Aquí, en este ambiente, la única educación liberadora será la habilidad de lanzarse a diputado o pelechar del estado como político profesional o funcionario baila la vara que está un ratito con el gobierno y otro con la oposición, saltando de partido en partido.
Si este recorte drástico se produce ahora que hay millones, cómo será cuando tengamos que pagar la deuda que nos dejará la Tuza Financiera, los corredores Norte y Sur, el nuevo Complejo del Seguro Social, la carretera costanera del Atlántico, el metro y quién sabe otra cosa que se les ocurra en el camino de locura que llevan.
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Una encuesta para pensar
La reciente encuesta de la empresa Unimer revela que la mayoría de los encuestados opina que debe hacerse más inversión en educación y valores, como parte del progreso social que anhelamos. Esto contrasta con las grandes obras estructurales que anuncia el gobierno.
Desde hace años variadas voces claman por más atención en esos campos, pero son desatendidas por quienes tienen el poder de decisión. La educación, sustento del país en el campo de la ciencia y la tecnología, está descuidada en nuestro. A pesar de los cientos de millones gastados en el sistema educativo, la realidad no se compadece con la inversión que se hace. Mucho se dedica a compromisos salariales y a la manutención de un aparato ineficiente, pero poco al acondicionamiento de laboratorios, equipos didácticos, promoción de la investigación y actualización constante de los docentes y los programas de estudio o pensum académico.
Si la instrucción está endeble, ¿qué pensar de la formación en valores? Desde hace mucho se decidió que era innecesaria, que era cosa del hogar, que la escuela estaba para el conocimiento científico en vez de la formación de la conciencia. La moral, la ética y el civismo fueron convertidos en un cóctel que ni se traga ni se sabe licuar adecuadamente. Los valores, que el mundo de hoy vuelve a exigir en las empresas y las instituciones, están ausentes en las estructuras y la institucionalidad de la sociedad panameña.
Ya el pueblo empieza a despertar del letargo que una vez le impuso el canto de sirena de los políticos y otros personajes, que le inculcaron que el progreso está en las imponentes obras materiales, tales como: los puentes, las carreteras, los edificios y otras similares, en vez de enseñar que el progreso es producto de la realización de la persona humana capaz de producir esas obras, después de cultivar el conocimiento y los valores que hacen posible el buen uso y desarrollo de la ciencia, la tecnología, la organización social y la convivencia humana.
No nos llamemos a engaño, porque la encuesta antes mencionada nos pone de cara a una realidad concreta: la inversión en educación, prevención de la violencia y formación en valores debe estar por encima de las canchas deportivas, la salud sexual y reproductiva, el combate a la discriminación y la administración de justicia. Y cómo no ha de estarlo en la mente de los encuestados, si es de aquellas –educación y valores- de las que parten todas las demás. Sin personas bien educadas y formadas en valores, difícilmente tendremos respeto y justicia en una sociedad cada vez más atacada por la corrupción moral y social.
Ardua será la lucha para lograr el cambio de mentalidad entre los poderosos e influyentes del patio, pero debemos continuar con el esfuerzo hasta alcanzar la meta final: un Panamá mejor en su gente, en su cultura y en su sociedad.
Desde hace años variadas voces claman por más atención en esos campos, pero son desatendidas por quienes tienen el poder de decisión. La educación, sustento del país en el campo de la ciencia y la tecnología, está descuidada en nuestro. A pesar de los cientos de millones gastados en el sistema educativo, la realidad no se compadece con la inversión que se hace. Mucho se dedica a compromisos salariales y a la manutención de un aparato ineficiente, pero poco al acondicionamiento de laboratorios, equipos didácticos, promoción de la investigación y actualización constante de los docentes y los programas de estudio o pensum académico.
Si la instrucción está endeble, ¿qué pensar de la formación en valores? Desde hace mucho se decidió que era innecesaria, que era cosa del hogar, que la escuela estaba para el conocimiento científico en vez de la formación de la conciencia. La moral, la ética y el civismo fueron convertidos en un cóctel que ni se traga ni se sabe licuar adecuadamente. Los valores, que el mundo de hoy vuelve a exigir en las empresas y las instituciones, están ausentes en las estructuras y la institucionalidad de la sociedad panameña.
Ya el pueblo empieza a despertar del letargo que una vez le impuso el canto de sirena de los políticos y otros personajes, que le inculcaron que el progreso está en las imponentes obras materiales, tales como: los puentes, las carreteras, los edificios y otras similares, en vez de enseñar que el progreso es producto de la realización de la persona humana capaz de producir esas obras, después de cultivar el conocimiento y los valores que hacen posible el buen uso y desarrollo de la ciencia, la tecnología, la organización social y la convivencia humana.
No nos llamemos a engaño, porque la encuesta antes mencionada nos pone de cara a una realidad concreta: la inversión en educación, prevención de la violencia y formación en valores debe estar por encima de las canchas deportivas, la salud sexual y reproductiva, el combate a la discriminación y la administración de justicia. Y cómo no ha de estarlo en la mente de los encuestados, si es de aquellas –educación y valores- de las que parten todas las demás. Sin personas bien educadas y formadas en valores, difícilmente tendremos respeto y justicia en una sociedad cada vez más atacada por la corrupción moral y social.
Ardua será la lucha para lograr el cambio de mentalidad entre los poderosos e influyentes del patio, pero debemos continuar con el esfuerzo hasta alcanzar la meta final: un Panamá mejor en su gente, en su cultura y en su sociedad.
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