jueves, 10 de agosto de 2017

EL FENÓMENO UBER

Uber enfrenta una ola de rechazo acusada de competencia ilegal.

La plataforma tecnológica que permite contratar el servicio de transporte privado sufre el embate de los taxistas en varios países. Bajo la acusación de competencia ilegal por ejercer la actvidad de transporte sin permiso, se enfrenta a demandas, protestas callejeras y ataques a su modelo de negocios por parte de los afectados.

Sus problemas internos también provocaron la renuncia de su jefe ejecutivo y co-fundador, Travis Kalanick, y bajo nuevo liderazgo se aboca a hacer cambios dentro de su cultura empresarial y su relación con los conductores. Ante este panorama, los vientos de transformación parecen soplar dentro y fuera de Uber.

Uber y otras empresas similares, que han seguido sus huellas, son el reflejo del cambio social provocado por la tecnología. La nueva generación que vive esta era tecnológica modifica su actitud con respecto al transporte. Es aquí donde radica el éxito de Uber. Las personas pertenecientes a esa generación tienen preferencia por transportarse de manera diferente al modelo centenario del taxi; incluso tienen tendencia al vehículo compartido, en vez de comprarse uno. Es una nueva cultura que no asimila ni comprende el empresario del transporte de taxi. Incluso este fenómeno surgido de Uber afecta ya a otras empresas dedicadas al negocio del transporte, como las arrendadoras de vehículos. La nueva generación desea acceder al transporte de manera más expedita, en vez de utilizar el servicio de taxi en una ruleta aleatoria para lograr quien lo transporte o esté disponible para hacerlo mientras espera en una esquina. Lo mismo ocurre con el engorroso papeleo previo al alquiler de un automóvil.

Esta nueva cultura y este cambio social es lo que no parecen entender, aún, los que operan y explotan el servicio de taxi. Su problema no es ocasionado por Uber: Uber es la consecuencia de un problema ajeno a Uber y empresas similares. En muchos países las prácticas de los taxistas son percibidas por el público como algo abusivo, negativo y ofensivo. En el caso panameño, el negarse a llevar al pasajero porque no le conviene la carrera, subir al taxi a personas desconocidas violando el principio de transporte selectivo, los actos de violencia y grosería contra los pasajeros y otros conductores particulares son la causa del rechazo al taxi y la aceptación de Uber. Nueva cultura y mala fama ganada por el abuso conspiran en contra del negocio de taxi.

Si hay un adagio que viene como anillo al dedo en este caso es aquel que reza: la fiebre no está en la sábana. El punto en contra de Uber y similares es que sí es un negocio de transporte, aunque se escude tras la plataforma tecnológica. Si en vez de optar por el auto particular lo hubiera hecho con los prestatarios de servicio de taxi, se hubiera librado de las protestas; pero eso, quizá, no le habría permitido alcanzar el éxito en el negocio. La tecnología llegó para quedarse, la nueva cultura se impondrá y el negocio del transporte de pasajeros se revolucionará más allá del servicio de taxi.

Así como Whatsapp afectó al mensaje de texto de chat y al correo electrónico, así la tecnología creada por Uber ha transformado, y continuará haciéndolo, el negocio del transporte de pasajeros.

martes, 8 de agosto de 2017

LA AMENAZA NORCOREANA

Las pretensiones de Kim Jon-un amenazan a Asia y al mundo.

El líder norcoreano demuestra una ambición de poder absoluto que intenta extender a la región asiática oriental y, desde allí, posicionarse como líder mundial con influencia suficiente para controlar la política internacional.

Kim apuesta por el poderío nuclear como arma política. De allí sus denodados intentos de acumular fuerza militar sobre esa base, para así chantajear a la comunidad internacional. Porque, hasta ahora, sus bravuconadas nucleares han estado más dirigidas a eso, precisamente: el chantaje.

Sin embargo, el gobernante norcoreano olvida que el tigre mayor, China, es el amo de los dominios que pretende usurpar. A pesar del apoyo chino para el desarrollo del programa nuclear de Corea del Norte, el verdadero rey de ese territorio no está dispuesto a ser desplazado. Corea del Norte está muy lejos, todavía, de contar con el desarrollo científico, tecnológico, económico y militar de China; menos aún de igualar el poder y la influencia política del gran Oso Panda.  Mientras China no lo considere una amenaza para sí misma, se le permitirá seguir a Kim Jon-un con sus bravuconadas.

Por otro lado, los Estados Unidos de América parecen perder la paciencia. Han presionado a China y buscado apoyo entre sus principales aliados, lo que ha traído como resultado la imposición de sanciones a Corea del Norte por parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, controlado por las potencias nucleares, políticas y económicas del mundo. El pequeño tigre norcoreano ha recibido un palo de advertencia seria del garrote del Tío Sam. Si este logra la colaboración del gran tigre chino, ese garrote será blandido con furia por parte del viejo de la chistera y se dejará caer con igual ira.

La amenaza norcoreana es, pues, un asunto que va más allá de la cuestión nuclear. Es un juego de poder en el que, si se le permite, Kim Jon-un procurará convertir a su régimen y a su país en la voz de la región, desplazando a Japón y a Corea del Sur, entre otros. Y no escatimará en métodos, porque ya ha demostrado que elimina a sangre y fuego todo lo que se interpone en su camino y en sus planes; si no, que lo digan los que le sobreviven a los familiares y adeptos que mandó ejecutar.

¿Permitirá China el avance norcoreano? ¿Hasta cuándo durará la paciencia de los Estados Unidos? ¿Estarán dispuestas las otras potencias nucleares, como Francia, Inglaterra y Rusia a aceptar un liderazgo norcoreano? Son preguntas que, por el momento, no tienen respuesta cierta. Solo el tiempo develará lo que hoy está oscuro.

jueves, 3 de agosto de 2017

POLÍTICA Y CORRUPCIÓN

La política es el arte de lo posible, según se dice. Pero, ¿qué es lo posible? Podría ser muchas cosas, desde las buenas hasta las malas. Una definición única de la política, no existe. La política es tan amplia y abarca tanto, que, dificilmente, se le podría dar un significado único. La política es, por tanto, una palabra con tantas acepciones como puede imaginar la mente.

Si me pidieran definir la política, diría: es la manera de alcanzar y ejercer el poder a través de la suma de relaciones, acciones y alianzas coyunturales que, unidas por una idea o interés común, permite la consecución de objetivos con el fin de controlar o influir la toma de decisiones o gobierno de una comunidad o sociedad.

Es, precisamente, la lucha por alcanzar el control del poder lo que lleva a utilizar métodos diversos que, al traspasar los límites de la ética y la moral generalmente aceptadas, se enmarcan en lo que conocemos como corrupción política. Y dicha corrupción tiene un único fin: el enriquecimiento ilícito. Mientras más medios ilegítimos se usan para lograr el objetivo de control del poder, mayor será la corrupción. Y toda corrupción es la descomposición de lo que, en su estado sano, aprovecha al hombre. Por tanto, lo que se corrompe o descompone, se daña y hace daño; no sirve ni aprovecha; debe desecharse y destruirse porque, ya podrido, es una molestia y un riesgo para la salud de los humanos o el resto de las especies.

Una de las formas de prevenir la corrupción política es la transparencia; para lo cual la sociedad debe crear instituciones que puedan ejercerla, fiscalizarla, fortalecerla y administrarla, al margen del ejercicio de la política que pretende, como fin, controlar el gobierno de las instituciones sociales. La transparencia pertenece a los ciudadanos y, como tal, debe estar en manos del ciudadano. Ningún grupo que controle el poder de gobierno puede, por sí mismo, ejercer actos de transparencia, porque, en una u otra medida, la transparencia antagoniza con el poder de gobernar, con el control político y con la corrupción política.

Llegar a un estado de transparencia óptimo implica, entre otras cosas, el establecimiento de un régimen jurídico que fomente y reconozca, como parte de las instituciones sociales, la cultura de la transparencia y que esta permita al ciudadano común acceder a cualquier información de los actos de gobierno que sean de su interés, sobre todo los relacionados con el manejo de las finanzas públicas, en dónde se ubica el principio y el fin de la mayoría de los actos de corrupción pública.

Y para que haya una cultura de la transparencia arraigada en la sociedad, es necesario un cambio de mentalidad en el propio ciudadano y el resto de la población. Sin esa mentalidad, Conditio sine qua non para la cultura de la transparencia, muy poco éxito tendrán los esfuerzos por controlar o erradicar la corrupción política de nuestra sociedad.


martes, 1 de agosto de 2017

LA AGONÍA DEL RÉGIMEN DE MADURO

Los recientes acontecimientos ocurridos en Venezuela marcan el inicio de la última etapa del régimen de Nicolás Maduro, envuelto en violencia, represión, colapso financiero y pérdida de apoyo político dentro y fuera del país.

En un acto desesperado, y en escasos tres meses, se sacó de la manga la nueva Constituyente que, bajo el argumento de blindar la Constitución Bolivariana de Chávez, para preservar las conquistas y logros de la revolución, convocó sin consulta previa e impuso por la fuerza. Constituyente que, a decir del propio Maduro y sus colaboradores, también tiene la función de crear un marco jurídico para defender la patria de sus enemigos y traidores. Y esto último es el verdadero propósito del ente constitucional creado, ya, por Maduro y sus compañeros de poder.

De los 545 constituyentes, al menos 181 son controlados, directamente, por el propio Nicolás Maduro o la presidencia de la república, los que provienen del llamado ámbito sectorial que integran sindicatos, gremios, asociaciones y los consejos comunales que son nombrados por la presidencia. El resto, surge del propio partido e instituciones de gobierno y del círculo cercano a Maduro.

A partir del decreto que convocó a la Constituyente, se vislumbraba el control que sobre las candidaturas ejercería el régimen. Prohibición total que, entre otras cosas, impedía que los candidatos fueran postulados por partidos políticos. Al ser rechazada la constituyente por la oposición, el camino quedó libre para los candidatos oficialistas.  Sin embargo, no todo le ha resultado a pedir de boca a Maduro y su gobierno: sectores del chavismo, otrora aliados incondicionales, han levantado su voz disidente porque consideran que se traiciona el legado de Hugo Chávez, plasmado en la Constitución Bolivariana.

La agonía del régimen de Maduro se caracterizará por mayor represión, violencia, agudización de la crisis económica, y el aislamiento político internacional. Poca o ninguna opción le queda al actual gobierno venezolano, que el camino antes señalado. Aunque se arrope con el manto jurídico que le dará la nueva constitución, para presentarse como un régimen democrático y justificar sus tropelías como acciones amparadas en el marco de la ley, su suerte está echada. Suerte que, lamentablemente, estará plagada de sangre y la represión propia de un régimen en los estertores de su muerte.

lunes, 24 de noviembre de 2014

La noche de Morgan y Cortés

Dos hombres con una raíz común han recibido el reconocimiento del CoSPAE, por la labor realizada en beneficio de la población vulnerable.  Sus apellidos podrían traer a la memoria las hazañas de otros dos hombres que, en los tiempos de la conquista de América, dejaron su huella cuando andaban en pos de la riqueza de nuestras tierras continentales.  Pero los nuestros, son distintos.  Si a aquellos lejanos personajes de la conquista y la colonización los movía la ambición material, a los homenajeados del CoSPAE los mueve el afán de ser solidarios, que adquirieron al amparo del espíritu javeriano, en el Colegio Javier de Ciudad de Panamá.

Juan David Morgan González y Adonaí Andrés Cortés Elisha, uno jurista y literato, el otro fraile y misionero, se han hecho merecedores de la Orden René De Lima, que otorga cada año el Consejo del Sector Privado para la Asistencia Educacional - CoSPAE, a los panameños que se destacan en el esfuerzo por el desarrollo de la educación nacional.  Enmarcado este año en el 30 Aniversario de fundación del CoSPAE.

Morgan es egresado del Colegio Javier, graduado en las universidades de Panamá y Yale, baloncetista y beisbolista en sus años mozos, consagrado escritor, aficionado al canto, y catedrático en la Universidad de Panamá en la década de 1960.  Posee otros méritos en el campo de la política y del empresariado, pero su labor comunitaria supera todos los anteriores.  Sus esfuerzos como presidente del Patronato del Museo del Canal Interoceánico y en la Junta de Síndicos de la Fundación Ciudad del Saber, hablan por sí solos de sus aportes a la vida nacional.

El reverendo Adonaí, licenciado en Teología por la Universidad La Salle, México, y maestría y estudios de posgrado en la Universidad Santo Inácio, Brasil, y en universidades de Panamá, Chile y Bogotá, es miembro de la Compañía de Jesús y ejerció la docencia en el Colegio Javier.  Dentro de su vida de servicios, también amplia, se destaca su labor como fundador y presidente de la Fundación Nuestra Señora del Camino, organización de espiritualidad ignaciana, que desarrolla su actividad a través de programas formativos y gestiones sociales en el oriente chiricano y la comarca indígena Ngäbe - Buglé.

Dos compatriotas que, a pesar de sus méritos profesionales y personales, han ido más allá de su propio éxito, dedicando tiempo y parte de su vida a servir a los demás.  El propio presentador de Morgan, javeriano por añadidura, Jorge Arosemena, director de la Ciudad del Saber, ante la casualidad, dijo: "esto parece una noche javeriana."  En el caso de fray Cortés, le correspondió la presentación a Roberto Motta, igualmente egresado del Colegio Javier.

La Orden René De Lima le fue impuesta a ambos galardonados por Irving Halman, acompañado de los ministros de estado Álvaro Alemán y Luis Ernesto Carles, el director del Inadeh Modaldo Tuñón, y los directivos de CoSPAE Iván De Icaza, Carlos Sucre, entre otros.  Fue la noche de Morgan y Cortés; pero no la del conquistador y el filibustero, sino la de dos gladiadores del patio, cuya arena de combate la educación y la formación de aquellos que se esfuerzan por romper las ataduras que les ha impuesto la sociedad


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sábado, 3 de septiembre de 2011


Partenio

En los últimos años se ha acrecentado el drama de la gente pobre que vive junto al mar.  Clausura de servidumbres, desalojos, compra hostil y despojo de sus propiedades son noticias constantes en los medios de comunicación.  De pobre a millonario y de millonario a pobre.  Así están las cosas.

Hace poco fue sensación el brinco a millonario de un florista.  Y sensación, también, la maraña que esconde la verdad del asunto. Nada hay oculto bajo el sol, por lo que se espera su esclarecimiento: ya sea por la investigación de las autoridades, o por la demostración fehaciente de la legitimidad o no de la transacción.

En otro drama, al extremo oeste del país, Partenio Santos Avendaño vivió y cultivó en un terreno estatal por más de 45 años.  Tiene 73 años de edad y pocas fuerzas le quedan ya para trabajar de sol a sol en las labores del campo.  No sé si califica para el programa de los “100 a los 70”, pero sí para que se le haga justicia.  Hace casi una década fue desalojado del lugar, porque la zona se destinó a un refugio silvestre.  Desde entonces no ha cesado en su reclamo por los derechos posesorios que le asisten.  Partenio, campesino pobre, ve como hoy se levantan lujosas residencias alrededor de su antigua morada y se pregunta: ¿por qué ahora sí se puede construir y vivir allí? 

Contrasta la historia de Partenio con la del vendedor de flores.  Más años en el sitio donde habitaba.  Sembradíos comprobados por décadas.  Casa erigida sobre el terreno, donde formó familia y engendró, crió y educó a sus cuatro hijos.  El terreno donde estableció su hogar, aunque ahora valioso, está lejos de alcanzar los 11 millones de balboas.  Quizá si se consideran las 16 hectáreas que usaba con ánimo de dueño, podría valer más.

El drama de Partenio incluye la destrucción, en varias ocasiones, de la cerca que protegía sus animales.  La enramada que construyó como sitio de solaz fue quemada 17 veces.  Por último, le quemaron el rancho donde vivía.  Quizá si hubiera tenido un quiosco a la orilla del camino, con recibo del IDAAN, su suerte habría sido otra.

La voracidad con la que se negocian los terrenos costeros, desde Panamá Oeste hasta Chiriquí, pasando por las provincias centrales, es insaciable.  Pequeños agricultores, pescadores, y gente pobre de todo género, ve desaparecer sus villorrios y viviendas en un desfile interminable.  Mucha injusticia y poca acción de las autoridades para detener los atropellos y dar, justamente, a cada quien lo que le corresponde.

¿Cuántos Partenio tenemos?  ¿Cuántos dramas como el de él?  ¿Por qué solo el lujo y la opulencia controlan el paisaje de nuestras costas, en algunas regiones del país?  Si algo se pone en evidencia es la imagen de un proyecto estatal inmobiliario, ante el cual la riqueza impera sobre el resto de la sociedad.  Es una visión de desarrollo que margina y atropella a fuerza de dinero.  Millones y millones que son capaces de desalojar personas, rellenar fondo de mar, demeritar el patrimonio histórico y callar voces.

Ojalá se reflexione y se imponga la equidad, para que el mar y las islas la podamos disfrutar todos por igual.

viernes, 8 de julio de 2011

Referendo excluyente

Casco Antiguo desde Las Bóvedas

El pretendido referendo sobre la extensión de la cinta costera hasta El Chorrillo es un acto excluyente.  Si la ciudad es de todos los que la habitamos, si el patrimonio del Casco Antiguo es de los panameños y de la humanidad, ¿por qué solo han de votar los residentes de Santa Ana, San Felipe y El Chorrillo?  La consulta, en mi opinión, debe ser a toda la ciudad y no exclusivamente a unas 30,000 personas, que representan menos del 5% de sus habitantes.

Mala espina da el anunciado referendo, mas aún cuando se introduce la cuña populista que trata de enfrentar a los “4 gatos ricos” del Casco Antiguo, frente a los “paupérrimos” moradores de El Chorrillo, con el refuerzo de los residentes del barrio de Santa Ana, al que por cierto ni le pasará la proyectada obra por el lado, porque ni con aguaje el mar le toca.

¿Qué se pretende?  ¿Qué se busca?  Bien sabemos que muchos chorrilleros y santaneros votarán a favor esperando le sea cumplida la promesa de un empleo o un beneficio, que quizá muchos ni verán.  De llevarse a cabo una campaña pidiendo el Sí, bajo ese o similar argumento, sería comerciar políticamente con el hambre y las necesidades sociales que campea en esos barrios.

Rellenar la ribera del Casco Viejo de la Ciudad de Panamá es un crimen cultural.  La excusa de beneficiar a El Chorrillo con la extensión de la cinta costera aparenta ser una falacia.  ¿Cuántos carros de los chorrilleros pasarán por ahí?  La pretendida obra vial beneficiará más a quienes compren las lujosas propiedades del relleno entre El Chorrillo y Amador, que a chorrilleros y santaneros.  Aquellos sí tendrán acceso hacia el aeropuerto de Tocumen, la zona bancaria, y otras partes de la ciudad donde suelen desarrollar sus actividades de negocio y entretenimiento.

La excusa de los 200 millones que costaría el túnel, para evitar dañar el patrimonio histórico de la humanidad que es San Felipe, es sólo eso: excusa.  Bastante millones se gastan y anuncian en otras obras portentosas, y no son excusa para abaratarlas.  Además, también tendrían que explicarnos el porqué un relleno por el mar nos cuesta 500 millones de dólares, cuando el Metro, con un túnel mucho más largo, ampliación de vías, estaciones aéreas y subterráneas, vagones y rieles cuesta 1,800 millones, y el relleno de San Felipe hasta El Chorrillo, más corto y por el mar, tiene un costo de casi la tercera parte que el Metro.  ¿Será que el dinero se va en la infraestructura que necesita el nuevo barrio de lujo sobre el relleno proyectado?  Si sus residentes y los que van a tener negocios allí son los que necesitan el acceso allí, que paguen el túnel por valoración, como es práctica de los estados, y dejen al Casco Viejo con su litoral bañado por el mar, para que podamos mostrarlo orgullosos como el patrimonio nacional y de la humanidad que queremos que sea.

Al cierre de nuestra edición, nos enteramos de que el Tribunal Electoral emitió su opinión sobre la ilegalidad e inconstitucionalidad de un referendo como el propuesto por el gobierno de turno.